
En Galicia la humedad no es “un detalle”: es un criterio de diseño. Si se controla desde el proyecto y la obra, evitas moho, malos olores, degradación de materiales y ese “frío húmedo” que te obliga a subir la calefacción.
Idea clave: la humedad entra por 3 vías y cada una se combate de forma distinta:
Desde el terreno (capilaridad / agua subterránea)
Desde fuera (lluvia + viento / filtraciones)
Desde dentro (condensaciones por puentes térmicos y ventilación insuficiente)
Lo que de verdad está en juego
Durabilidad: degradación de fábricas, corrosión, desprendimientos y patologías en acabados.
Salud y confort: hongos y ácaros; peor sensación térmica si hay superficies frías con condensación.
Consumo: más humedad = más necesidad de calefacción y peor confort.
Las 7 claves
Cimentación y arranques “secos” (capilaridad bajo control)
Barrera antihumedad bien resuelta en el arranque de fachada: continua, sin cortes y con remates correctos.
Impermeabilización del muro enterrado (por el exterior cuando sea posible) + protección mecánica.
Drenaje perimetral cuando proceda (según terreno y nivel freático): tubo drenante, geotextil, grava y salida garantizada.
En obra: aquí se ganan (o se pierden) años de vida útil.
Suelo en contacto con terreno: continuidad y encuentros perfectos
Solera/forjado sanitario con solución coherente: lámina, encuentros sellados y continuidad con paramentos.
Ojo con pasos de instalaciones: si no se sellan bien, son la autopista del agua y del vapor.
Fachadas que gestionan el agua (y permiten secar)
No se trata solo de “impermeabilizar”: se trata de bloquear la entrada de lluvia y permitir que el cerramiento seque.
Cuida especialmente: zócalos, arranques, coronaciones, encuentros con carpinterías y cambios de material.
Evita soluciones que “cierran” el muro sin estudiar el comportamiento del vapor: puedes crear condensaciones internas.
Ventanas y puertas: el 80% es colocación, no la marca
Instalación “de sistema”, no a base de silicona:
Sellado exterior resistente a agua y viento
Sellado interior más estanco al aire
Correcta gestión del agua en el apoyo (alféizar/vierteaguas con pendiente y goterón)
Revisa encuentros: jambas, dinteles, premarcos y fijaciones.
Cubierta: pendiente, encuentros y puntos singulares
Nada de “a ojo”: diseña y ejecuta con pendientes adecuadas para que el agua no se estanque.
Bajo cobertura: continuidad de la impermeabilización y atención a:
limahoyas
chimeneas y ventilaciones
encuentros con petos
canalones y bajantes (dimensionado y mantenimiento)
Condensaciones: aislamiento + continuidad + ventilación
Aislamiento continuo: reduce puentes térmicos → menos superficies frías → menos moho.
Evita “parches” interiores que crean puntos de rocío.
Asegura una ventilación correcta: admisión en estancias secas y extracción en baños/cocina. Si quieres estabilidad real, valora ventilación mecánica controlada (VMC).
Remates y “puntos singulares”: donde nace casi todo
Terrazas y balcones: pendientes hacia desagües, impermeabilización bien subida en petos y juntas tratadas.
Barandillas, pasamuros y fijaciones: siempre con solución estanca pensada antes de ejecutar.
Coronaciones de muros y petos: evita que “corra” agua por el paramento.
Errores frecuentes (y cómo evitarlos)
Confiarlo todo a pintura o silicona: dura poco y falla por juntas.
Aislar solo por dentro en zonas expuestas: favorece puentes térmicos y condensación.
No coordinar industriales (fachada–carpintería–impermeabilización): si no hay detalle común, aparece la patología.
¿Por qué confiar en Abeiro?
En Abeiro diseñamos y construimos pensando en clima atlántico real: lluvia con viento, humedad ambiental alta y detalles que, si se ejecutan mal, pasan factura rápido. Trabajamos con enfoque de sistema completo: terreno + envolvente + ventilación + control de ejecución.
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Santiago de Compostela
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